16 oct. 2015

Pedile a mamá en su día

Le hice prometer a mi mamá que si me mataba un tipo —es decir, si un masculino cualquiera cometía un femicidio de los miles que cometen y la víctima era yo— ella iba a llevar el caso hasta las últimas circunstancias e iba a luchar por justicia.
Mi mamá me lo prometió. “Es en serio” le dije. Ella lo sabía y también hablaba en serio.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les hacemos prometer eso a nuestras madres. Sin indirectas ni neologismos. Les hacemos prometer que si nos matan alguien luchará por nosotras, seguramente otra mujer, que se pelee
- contra la Justicia machista que defiende al victimario, revictimiza a la víctima y crea nuevas víctimas constantemente;
- contra el Parlamento, los Ministerios, las esferas de poder lleno de patriarcas (hombres y mujeres) que legislan sobre mujeres y sus hijos y sus vínculos y sus derechos y sus obligaciones, o peor aún, no legislan sobre temas urgentes que nos atañen, pretendiendo que no nos matan, o confirmando que si nos matan no les importa;
- contra la Iglesia que se ha encargado de cargarse mujeres en la historia y que avala que se las sigan cargando en la actualidad (cuando no también lo alienta, con alguna que otra lectura de algún pasaje misógino de la biblia, de esos que hay muchos).
Le pedí a mi mamá que si me mata un tipo ella lleve mi voz a donde ya no pueda llevarla yo. Me dio tranquilidad que ella acepte el desafío.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les pedimos eso a nuestras madres (y/o a nuestras amigas y hermanas y primas y compañeras y vecinas). Y ellas aceptan, porque saben lo que pasa, lo que viene pasando hace muchos años y seguramente creen que eso ya no debe pasar nunca más.