25 ene. 2015

Nisconspilaciones (o compilación de conspiraciones en el caso Nisman)


  • Que se suicidó, que lo mataron, que lo mataron mediante un suicidio forzado
  • Que fue el gobierno, que fue Clarín, que con Cristina no se jode.
  • Que fue la SIDE, que fue el Mosad, que fue un carpetazo entre diferentes agencias de inteligencia.
  • Que le cabía el swingerismo, que estaba mejor soltero, que era un gran padre y abandonó a su hija en el aeropuerto.
  • Que tenía 10 oficiales de la Federal cuidándolo, que no tenía ninguno, que prefería tener armas (dos, precisamente, y reglamentarias).
  • Que la puerta estaba cerrada con llave, que el cerrajero lo desmiente, que la madre lo encontró y no se acuerda cómo.
  • Que llegó Berni antes que la Justicia, que hubo un médico que no supo confirmar si vivía o no, que, de paso, Berni también es médico.
  • Que tenía una gran causa en la que dejaría a todos pegados, que no tenía causa y era todo una burbuja, que con o sin causa era un posible buchón.
  • Que Clarín lo usó como un muñeco, que D’Elía le juró venganza, que estaba aprovechando sus diez minutos de fama en la TV.
  • Que siempre fue un Kirchnerista, que nunca fue oficialista, que desde 2013 se volcó a la oposición a pesar de ser Néstor quien lo puso en donde estaba.
  • Que tenía un gran espía, que su espía no era espía, que ni para espiar servía.
  • Que lo engañaron y lo inmolaron, que se inmoló porque lo obligaron, que si no se inmolaba se prendía fuego el país.
  • Que todo se iba a saber con la prueba de pólvora, que nada se sabe porque finalmente esa clase de arma nunca despide pólvora perceptible, que para qué le pusimos tanta expectativa a un examen que sabíamos que no funcionaría.
  • Que siempre supo quién fue el responsable, que no lo sabía pero creía que estaba en Irán, que lo supo en Europa y por eso volvió una semana antes.
  • Que la jueza de la causa lo cuidaba, que inteligencias varias lo protegían, que la Embajada de Estados Unidos lo manejaba.
  • Que nada mejor podía pasar con Milani y con Berni, que esto es obra de Stiusso (del que además se sospecha se ha fugado) y “qué casualidad” las tapas de clarín de esos días (dijo la presidenta).
  • Que volvió “de urgencia” de Europa porque tenía miedo de que lo desaparezcan una vez que terminó su investigación. ¡Que no! Que no tenía miedo, tenía una primicia. ¡Que no! Que no era una primicia, tenía sospechas de que lo echarían de su puesto y, encima, le levantarían cargos.
  • Que Larroque, Esteche, Cristina, Timerman; que Lanata y Magnetto, que Lagomarsino y la calibre 22.
  • Que la diplomacia paralela, la oficial y la blue (como el dólar y el euro, ¿no?).
  • Que las escuchas lo engañaron; que las escuchas le dijeron más de lo que debía saber; que en realidad nunca escuchó las escuchas originales sino unas plantadas y de haber escuchado las escuchas originales, joder… eso sí que era escuchar.
  • Que las pruebas son las que hay, que en realidad hay más pero se las chupó el Estado (en alguna de sus esferas) o que se las secuestró Irán.
  • Que el poder judicial es del kirchnerismo, que el poder judicial es de la oposición, que pertenece a la más rancia extrema derecha (que puede ser tanto kirchnerista como de oposición).
  • Que la pista local, que la pista Siria y que la pista Iraní (y la de Anillaco, ya que estamos) o que mejor ninguna de las tres.
  • Que no es culpa de todo el sistema judicial y de “seguridad e inteligencia”, que es sólo culpa de un manojo de fiscales y de jueces que serán juzgados (o no), que nos quedamos sin culpables.
  • Que un memorándum, que el repudio al memorándum, que mejor vamos por el que era presidente (ah no, esperá, ese sirve porque a veces da quórum y eso…)

Yo diría que esto nos ha dejado en claro:
Que no sabemos un carajo de lo qué pasó.
Que  NO tenemos ni idea de la evolución de las investigaciones del atentado a la AMIA.
Que los servicios de inteligencia están más organizados y efectivos que nunca.
Que la ignorancia que padecemos en esta temática es tal que cualquier teoría conspiracionista prospera por más ridícula e infundada que resulte (así como también lo hará la teoría conspiracionista antónima a la anterior).
Que las posiciones oficialistas vía redes sociales son entre temerarias y risueñas.
Que los misterios son tantos, las instancias corruptas y putrefactas de los aparatos de inteligencia no desmantelados ni desguazados son tantas, las negociaciones escondidas tan abundantes, las para-comunicaciones tan habituales, las acciones por fuera del marco legal de la investigación son tan comunes que la posibilidad de conseguir una respuesta verídica es ínfima.
Que ahora creer en las investigaciones oficiales es un acto demasiado ingenuo o ciego y que no creer es desolador.
Que la lista de “muertes raras” en democracia se agranda, y que a Luciano lo mató la policía, a Mariano la patota de Pedraza, pero para todos los demás quieren conformarnos con secretos a voces que no generan justicia alguna.
Que D’Elía era parte de las negociaciones sobre la AMIA. Sí. Luis D’Elía.
Que muchas cosas de gran, GRAN, sensibilidad recaen en manos de sujetos absolutamente siniestros.
Que sin la apertura de los archivos secretos y clasificados (pero real apertura y de todos —o al menos de todos los que no han quemado y desaparecido aún—) y sin la creación de una comisión externa, múltiple y bien conformada, no llegaremos a muchos más que a estos destinos a los que estamos arribando.



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14 ene. 2015

Je suis Je ne sais pas

Ahora que todo el mundo sabe de memoria y a la perfección los contenidos de una revista satírica francesa.
Ahora que ya me pueden dar cátedra en varios idiomas (inglés, alemán, francés y español, hasta la fecha) sobre lo irreverente de sus publicaciones.
Ahora que nos hemos puesto de acuerdo en que en todo el mundo y por igual se han repartido expertxs en la temática y que incluso lxs habitantes de países católicos fervientes saben más del Islam que el mismo profeta.
Ahora que todxs han salido velozmente a buscar la “tapa” más aguerrida y procaz del semanario para dar a conocer y fingir una erudición incalculable.
Ahora que con estas tapas pueden demostrarnos cómo esta revista era profundamente islamofóbica (o no); cómo, en realidad, odiaba a todos por igual (o no); cómo se había convertido en el último bastión de la libertad de expresión (o no); cómo atacaba a todas las religiones por igual (o no); cómo reproducía el espíritu del mayo francés (o no)

Ahora que todo esto ha sucedido, yo, a riesgo de resultarles medio boluda e ignorante, yo, que sigo sin saber demasiado de la revista, que sigo sin poder entender muy bien algunas cosas, que sigo sin tener una opinión cerrada y que sigo aceptando que no sabía prácticamente nada de ella antes del atentado, reitero mi inclaudicable solidaridad con toda la comunidad musulmana que condena el terrorismo (sí, ellxs también condenan el terrorismo) y está a merced de lo que un grupo de anquilosadas potencias (potencialmente fascistas) digan (y luego hagan) sobre ella.