9 mar. 2014

Sobre feminismos mundiales "del mundo, globales, intercontinentales, multiregionales" europeos

El derecho de la mujer lesbiana a amamantar” y “el derecho de las mujeres lesbianas a adoptar niños” decían los “flyers” de facebook de perfiles europeos.
Bueno, no sólo decían eso, decían unas cuantas cosas más, que como estoy re buena onda les contaré. Por ejemplo:
Las mujeres feministas de España vamos al registro de la propiedad a registrar nuestro cuerpo como propiedad nuestra”.
Las mujeres feministas del mundo nos movilizamos para…”
El derecho de la mujer queer de ser contratada en trabajos de gerencia

Yo entiendo (juro que lo hago) que las situaciones de los Estados de Bienestar (resquebrajados, en crisis, con más grietas que paredes sólidas, etcétera) hagan que muchas cosas no sean ni siquiera temas de convocatoria (salarios dignos, paridad salarial entre hombres y mujeres, igualdad de género, el derecho al aborto gratuito y seguro, etc.) pero ¿es necesario que hagan de la híper diferenciación y distanciamiento una forma de militancia?

¿Por qué "el derecho de la mujer lesbiana a amamantar en horas de trabajo"? ¿Tiene acaso más derecho a amamantar al neonato que una no-lesbiana? Y no lo digo porque tengo muchas ganas de tener un hijo y necesito que las feministas europeas defiendan mi derecho a amamantar, de hecho, soy pro no amamantamiento porque soy pro no tener hijos (así de fuerte lo digo, para que lxs que no compartan se pongan locxs!). Pero ¿no se dan cuenta de que la diferenciación absoluta no hace más que dividir las luchas y que encima las distancian radicalmente tanto por clase como por pertenencia geográfica?

¿Por qué en vez de “el derecho de la mujer lesbiana a amamantar” no pensamos en el derecho a la disminución de la jornada laboral para todxs?. O, por ejemplo, el derecho (aunque habría que plantearlo, lamentablemente, como la obligación) de los hombres a que salgan de su trabajo y lleven el/la bebé a buscar a su madre para darle de amamantar (siguiendo siempre los consejos de los talibanes de la lactancia, obvio… esos que si les hablás de la leche en caja te cagan una trompada al grito de “lo que el niño necesita es la teta de su madre”).

Ni que hablemos del “derecho de la mujer lesbiana a adoptar chicos”. Llevaría a las compañeras feministas europeas a que vean lo increíblemente largo, difícil, burocrático, necesario de coimas, corrupto, ineficiente y caótico que es el sistema de adopciones en general (no sólo el destinado a la mujer lesbiana, ah no. Pará. No existe uno destinado sólo para la mujer lesbiana. Por suerte, sino sí sería discriminatorio). Que se den cuenta lo engorroso y rayano a lo imposible que es adoptar un niño o una niña en el sistema vigente.
Quizás de esa forma podemos pensar en una consigna que tienda a colectivizar la lucha y no reducirla a un pequeño sector clase media o alta con cosa muy claras y acomodadas que puedan darse el lujo de atomizar las peleas.

Respecto de ir al registro de la propiedad a declarar nuestro cuerpo nuestra propiedad. NO sé, les pregunto en serio ¿ustedes están convencidas de que así se derroca el patriarcado? Más allá del simbolismo asquerosamente capitalista que tiene el hecho de declarar propiedad privada algo o de sentirnos orgullosos y creyentes de que eso es un acto revolucionario, ¿no considern que el mero hecho de tener que hacer eso implica algunos elementos clasistas de los que muchas mujeres del mundo quedan excluidas o no le encuentran sentido por referirse a realidades externas e inalcanzables?
Hay que saber leer y escribir, saber interactuar con el Estado, estar de acuerdo con la lógica de la propiedad, tener el tiempo y el dinero que implica realizar todo este tipo de trámites. Contar con una situación legal "admitida por el Estado" (olvidémonos de las mujeres migrantes, esas impías), tener la documentación correspondiente (absténganse las ladronas que no tienen cédula de identidad vigente en el país).

También quiero hablar sobre esa hermosa e histórica tendencia a denominarse “redes globales” o “mujeres del mundo” o “organización intercontinental” o esas agrupaciones que reúnen prioritariamente sólo a europeas/os (y muchas veces sólo a alemanas/os, franceses/es, inglesas/es y algún que otro país en el que se cuezan habas) y, a veces y con suerte, a algún otro lugar de referencia (quizás alguien de Estado Unidos, capaz alguna asiática, por ahí alguna australiana).

Me cuesta FUERTEMENTE comprender las personas que organizadas se adjudican la representación de las mujeres de su país o de su región, ahora las que se auto-proclaman representantes de todas las del mundo me parece una rareza digna de caso de estudio.

Qué tiene que ver una mujer pobre, indígena-descendiente, habitante de la villa, con una señora bien de España que está yendo a registrar su cuerpo como propiedad privada.
No sé la relación que puede haber entre una lesbiana profesional universitaria alemana con una mujeres homosexual del suburbio de Montevideo.
No entiendo cuál es el horizonte en común entre una mujer que quiere ser madre y asistir gratuitamente a un tratamiento de reproducción in vitro en Australia que una mujer trabajadora sexual de China (régimen que persigue y multa esta clase de trabajo).

Si no superamos el sesgo de clase y de territorio, la cagamos por completo. Y si encima le sumamos que las que tienen la sartén por el mango (por tener cubiertas otras necesidades primarias, tener más financiamiento, tener más alcance, más acceso a los medios, etc. etc.) se arrogan la representación de toda aquella realidad que niegan o desconocen, pues la cagamos por completo y al cuadrado.

Quiero terminar de reírme de los slogans que leí en facebook, estimo que el 80% de las mujeres pobres no sabrán ni siquiera pronunciar la expresión queer, no entenderán qué carajo es eso y jamás estarán de acuerdo con apoyar esa causa cuya convocatoria incluye un término desconocido y lejano para sus realidades. El derecho de la mujer queer de ser contratada en trabajos de gerencia” no puede ser otro que el derecho de la mujer (sin adjetivos, por favor) a tener igualdad de salarios y de acceso a trabajo que un hombre (algo que en la mayoría del mundo NO SE HA LOGRADO). La diferenciación entre la mujer (ese colectivo inclusivo) y la mujer queer sólo hace que dividamos las filas en una estrategia que el patriarcado felizmente alimenta.

Y así puedo seguir eh. Que me haya despachado con esto indica sólo que pasó el día de la mujer y tuve acceso a esta clase de estímulos.

Creo que un triunfo del capitalismo (si, otro más) fue que dividamos la misma lucha por clases y la misma lucha por regiones. Porque tampoco creo que las europeas pobres se hallen representadas con eso de ir al registro de la propiedad a declarar su propiedad sobre su cuerpo, eh. Eso sí, queda claro que las europeas pobres no se sentirán representadas con las latinoamericanas pobres. No se confundan. La división quedó bien firme y muy bien planteada.
Incluso la mujer europea más vulnerable, más marginalizada, más empobrecida, más excluida, se considerará superior y más digna que cualquier mujer (en cualquier situación) de un continente “subdesarrollado”.

“Confunda, pero no ofenda” te dirán. “Yo seré mujer, pobre, fea, mala; pero soy europea”.