26 sept. 2013

Sobre por qué la toma femenina de las armas ha devenido ineludible

A tres años de surgir la fórmula "Habrá que armarse de valor, armarse de paciencia o armarse con escopetas" (Y siempre recordando que las dos primeras están en franca extinción) creo necesario repasar algunas situaciones para no olvidarnos de la premisa fundamental.

Situación 1: Quiero que me dejes porque quiero dejarte o estrategias de mal trato en ruptura

Ella: ¿Y de qué querías hablar?
Él: ¿yo? ¿Ahora querés que hablemos?
Ella: Si, ¿cuándo sino? Me estoy muriendo de frío, no entiendo por qué me citaste en la plaza, ¿no íbamos al cine hoy? ¿Pasa algo?
Él: Bueno. Dale. ¿Vamos al cine?
Ella: No, ahora hablemos… ¿qué pasa? ¿Estás bien?

(El pelotudo la quiere dejar y no se anima y es tan salame que la citó en una plaza con 7 grados de temperatura y no pueden hablar porque no se puede parar de tiritar de frío).

Él: me quiero juntar con vos porque quiero hablar
Ella: ¿Eh? ¿Hablar? Jaja. ¿Me decís en chiste?
Él: no… quiero hablarte de nosotros.
Ella: no entiendo nada, si estamos lo más bien, hace mucho no estábamos tan bien.
Él: no es así, yo ya no siento lo mismo

("Ya no siento lo mismo”, un garclásico).

Ella (llorando y sorprendida): ¿Qué? No entiendo nada. Estuvimos anoche juntos, lo más bien, ¿por qué no me dijiste eso antes de “quedarte a dormir en casa”?
Él: Bueno, lo que pasa es que… yo no… recién… ya…

(Esta parte se pone buena: cómo hace el tipo para explicarle la teoría de “la última encamada” sin decirle que justamente era eso: la última vez que se encamaba con ella).

Ella: no entiendo. ¿Me estás dejando?
Él: ehhh… Es que no sé cómo decirte. Pasa que… cómo te digo… es muy complicado. Siento otra cosa. Últimamente… es feo decirte.

(Claro, porque lo único feo de esta situación es decirle, seguro que el lugar, el frío ojetudo, la forma, el estilo, el escenario, las palabras y tu increíble incapacidad para transmitir una sola idea de corrido son hermosos elementos de una interacción con tu novia, devenida ex recientemente).

Ella: no entiendo. No me decís nada
Él: es que vos, no sé… estás, o sea… siento… quizás otras personas. Distancia, tomarnos. Pero…

(Un raro caso de dislexia argumentativa la de este chico)

Él: yo no quiero perderte pero tampoco quiero estar con vos.
Ella: mejor cortemos todo acá.
Él: ¡sí, mejor!

(Listo, él la dejó dejándolo ella.)

Situación 2: Incluso decir tu nombre puede volverse un acto "machistamente constituido"


Mag- Hola, Soy Magui.
Él -  Nai?
Mag - No, Magui, con M.
Él - Magui? Como la de los Simpson, no te dormirás con chupete todavía no? (se ríe).
Mag - Bue... editemos ese comentario. Un gusto.
Él: igualmente. Yo soy Pedro, con P de paciencia, me banco a todas las locas en sus "días".
Mag - Mirá vos, yo sospeché que eras Pedro con P de patriarcal y pelotudo. 
Él - Jajaja ves? te soporto a vos que andás con terrible locura.
Mag - Ves que rápido? sospecha confirmada.

Situación 3: Sobre los beneficios de la inseminación artificial para ahorrarte el problema del "padre de tus hijxs"

Señor 1: Y si, el domingo hay que sacar a la jermu a comer.
Señor 2: si, y después de compras o al cine.
Señor 1: si si, sino la bruja se queja. Rompe las pelotas después.
Señor 2: cuando los pibes eran más chicos los mandaba a ellos a comprar un regalo y con un almuerzo la arreglaba. Pero ahora que los chicos no viven más con nosotros no tiene nada para hacer. Está muy al pedo la gorda.