30 jul. 2010

Desenmascarando Grandes (e innecesarias y no piadosas) Mentiras. Primera Parte

Me encantaría que los escritores de cuentos tuvieran la agradable idea de ser un poco más realistas de vez en vez, como para entrenar a los lectores en lo que luego será la vida cotidiana (horrible, si, pero vida cotidiana, constante y perpetua, hasta la muerte, amén).

No es un “exabrupto” de modificaciones las que les pido; pero si por ejemplo, deciden:

- Al “y así vivieron felices por siempre” reemplazarlo por “Y así es como a los 10 años, se divorciaron y ella sigue luchando por la cuota de alimentos que él no le pasa”.

- Al “la fiesta duró semanas y todo el pueblo celebró la unión de la hermosa damisela y el honorable caballero” sacarlo y poner “todo el pueblo siguió detalladamente la vida de los recientemente casados, ella lo de hermosa lo perdió después del primer embarazo y él lo de honorable no lo tuvo nunca”.

Propongo, asimismo que al redactar los finales, no falten a la verdad y afirmen “así todo se fue inexorablemente a la mierda, antes o después, más temprano o más tarde”.

Todo sea por la salud mental y la capacidad de tolerancia al fracaso que tengan nuestros chicos en un futuro.

Este fue un servicio de la Asociación Pare de Mentir, que en vez de facilitarnos, nos complica las cosas.

14 jul. 2010

Si yo fuera Senadora...

Seguramente, no seré nunca representante del Pueblo en ningún Congreso, pero no quise dejar de contarles lo que yo estaría exponiendo hoy...

Presidente de la Cámara: Le cedemos la palabra a la Senadora López.

"Quiero decir que luego de la sarta de estupideces que he escuchado, mi capacidad para comunicarme con claridad se ha disminuido totalmente, quedando a la altura de los expositores que rechazaron el proyecto. Tenía cosas muy interesantes para contar, pero toda la gente que vota en contra no entenderá nada, justificando sus atroces argumentos en “cuánta cantidad de países avalan la homosexualidad”, en “la homosexualidad es una enfermedad que se contagiará a los hijos” y en “demasiado mal está la familia como para ahora dejar que los del mismo sexo adopten”.

En esta honorable jaula de tiranosaurios rex, mal denominada Senado de la Nación, quiero remarcar lo inmundamente derechosos, conservadores, ridículos, falazmente naturalistas y discriminatorios que han sido los discursos en contra de esta propuesta de matrimonio de personas de igual género.

Me parece importante además, decirle a todos lo hijo de una gran camionada de put…"

Presidente de la Cámara: Senadora, le pido cuide su vocabulario, guarde la compostura, porque estamos en la honorable Cámara de Senadores, esto no es una cancha de fútbol.

"Discúlpeme señor presidente, me gustaría que fuera una cancha de fútbol, para poder golpearlos y escupirlos, pero no lo es y no se puede.

Compañeros que han decidido rechazar la media sanción de diputados, veo necesario apelar a la proclama de la contemporánea Violencia Rivas “aniquilen su futuro”.

¿En qué momento lo que dice la biblia es justificación válida para hacer cualquier cosa? ¿Puede la iglesia decir quien debe tener sexo con quién? ¿Quién será buen padre y quien no? ¿Cómo es que nos sentamos en este recinto a debatir sobre lo terrible de vivir con madres/padres adoptivos homosexuales y no nos hemos sentado a debatir sobre lo terrible de haber sido educado en una escuela llena de curas o monjas?

¿Cómo pueden sugerir, basados en qué y con qué autoridad, que los niños adoptados serán mal educados: tendrán menos tabúes que ustedes, disfrutarán plenamente de su sexualidad, se sentirán más comprendidos? Oh! que el dios de ustedes nos resguarde de estas atrocidades hermosas. O capaz, serán comprensivos y no discriminarán por elecciones sexuales, o serán tan terribles que no juzgarán a todos por cosas que no hacen daño, capaz que hasta son seres que entienden el sentido de la vida sin represión y sin censura. Que su dios o su diablo nos proteja de semejante cosa! por favor.

Primero las mujeres eran inferiores y no tenían potestad (la ejercía por ellas los padres o los maridos), después, no se podían casar pobres con ricos, después gente de diferentes razas o etnias, después los negros no podían viajar en colectivo con los blancos, después los pobres no podían votar, después las damas no tenían derechos electorales, después los migrantes no podían acceder a salud y educación… Hoy le tocó el 8 a los homosexuales, que son víctimas de ese dedo podrido y oloroso, que (bajo el nombre de dios, el diablo y la patria) levantan ustedes para acusar para, (amparados en no sé qué rígida impunidad), cuestionar y criticar, creando divisiones, respaldando desigualdades ante la ley.

Tengo en mi haber muchas preguntas y pocas respuestas y dos carretillas de vergüenza ajena por las cosas que he tenido que escuchar.

Yo voto por el matrimonio entre personas de igual género, y les agradecerías dejen de decir "lo hermoso de que exista este debate". Porque dialogar sobre esto no habla de lo progresiva de esta sociedad, sino de lo resistente al cambio que es la parte más estática, statuquista y conservadora de esta sociedad, que es reticente a cualquier modificación que mejore la calidad de vida y garantice derechos a todos.

Les sugiero colectivamente que se compren una tortuga y se vayan despacito despacito, con la cruz en una mano y con el código civil-normativo retrógrado en la otra, bien a la mierda… y desde allá, legislen entre ustedes y filmen la remake de jurasic park… manga de dinosaurios genuflexos de derecha.

(Gracias Lula por invitarme a escribir mi propio discurso)

7 jul. 2010

Mensaje para alguien, que seguro nunca lo leerá

Como toda madre que tiene a su hijo peleando por su vida en un hospital (o en una veterinaria, como fue mi caso) me sometí a altas dosis de TV, videos online, lectura de diarios y revistas, para matar la ansiedad.

De estas horas de meditación silenciosa, surgieron algunos escuetos mensajes para un manojo de grupúsculos sociales interesantes:

Primero, los deleznables fanáticos I:

  • Los católicos ortodoxos del opus dei

Señores (son machistas ellos, las señoras no cuentan) me extraña que ustedes, sabiendo el monstruo maligno que crearon (para por contraposición remarcar la bondad de dios) no se den cuenta que si organizan una marcha contra el casamiento gay el MARTES 13 “no te cases ni te embarques”, todo puede salir inexorablemente mal.

Embarcarse en la proeza de destruir los inicios del casamiento, en ese día, es rogarle al diablo (ese al que tanto miedo le tienen) que baje a castigarlos.


Segundo, lxs desacertadxs que quisieron hacer la revolución en la madrugada de hoy:

  • Compañerxs camaradas de la vanguardia iluminada

Si creen que hacer la revolución —que, tanto yo como ustedes, creemos que es inminente y necesaria— es volar en pedazos la puerta del Banco Francés, estamos muy pero muy hasta las manos.

Pocos modus operandi nos dejó el estimadísimo Karlitos Marx, pero creo, casi con total seguridad, que despedazar la entrada del banco, sin estallar el cajero y regalar plata a los desposeídos, no es la forma de empezar con el proceso de rebelión que nos llevará al socialismo.

Tercero, los deleznables fanáticos II:

  • Los que argumentan a favor del destrozo en Palestina

Señores sionistas (ellos también son machistas), que justifiquen la matanza en Palestina, diciendo que hay persecución internacional a los israelitas, sosteniendo dicha afirmación en que “la gente presta más atención al genocidio del Estado de Israel sobre el pueblo palestino, que al genocidio que sucede en Sudán del Sur”, claramente no colabora para sumar adeptos a su causa y además, no los vuelve para nada inocentes. Yo les recomiendo, dado el caudal de dinero que invierten en los medios de comunicación, que al momento de tener que justificar el temita no menor de lo “que pasa en la franja de Gaza” manden a alguien más ducho en las artes de la retórica y del convencimiento. Jugar a “lo de ellos es peor y no lo miran” no garpa.


Ninguna otra declaración por el día de hoy.

4 jul. 2010

Crónicas de un hotel desacertado y de una muerte anunciada pero prevenida

Estación Resistencia, Chaco. Colectivo 110 hasta el centro.
Arribamos al Flamante HOTEL Luxor de mañana, bajo un brillante e incandescente sol. Nos anunciamos y el encargado, señor sesentón lookeado gaucho, nos dijo “pasen chicas, antes de pagar, para conocer el lugar”[1].

Pasamos por el salón de entrada, decorado con dos heladeras de las de coca cola grande, que no funcionaban y un sinfín de cables colgando por todos lados. Corlock viejo humedamente oloroso en las paredes, que hacía juego con una pintura deteriorada y grandes manchas en las paredes. Por allá atrás, un dispenser de agua caliente y fría[2] y una escalera que nos llevaba a la suit presidencial.

Llegamos a nuestro cuarto: no era la casa de Amalita Fortabat ni mucho menos el petit hotel de María Julia, pero reconociendo que “dormimos en lugares peores” y poniéndole mucha mucha onda, decidimos quedarnos allí.
Pagamos la primera noche por un monto inferior a $150 la habitación triple. Entramos, dejamos las cosas y nos fuimos Gabriela, Laura y yo con mi amiga personal Claudia, a pasear por las luminosas veredas correntinas.

Volvimos al hotel en la ciudad de Resistencia a las 19 hs. y allí nos esperaba lo mejor. El salón desayunador de la entrada[3] (que contaba con 5 meses todas distintas y tambaleantes y 3 sillas cada una, dispuestas en filas enfrentadas, dejando en el medio una pasarela para los transeúntes que querían retirarse a sus aposentos) estaba completamente habitado por buitres de rapiña de entre 30 y 40 añitos, que nos miraban con un tenedor y un cuchillo en cada mano “para comernos mejor”.
Nosotras, damicelas medio pelo pequeño burguesas residentes en la Capital[4] —que teníamos que desfilar por entre medio de ellos— escondimos pecho (sabiendo lo mucho que eso me cuesta), achatamos culo y diciendo “buenas tardes” bajamos la cabeza, caminamos mirando al piso en filita: Magui, Gaby, Laura respirando bajito, como tratando de pasar desapercibidas[5].
Al grito de “Hola chicas, nos estamos viendo” y “mmmmm (si, ese mmm que hacen los tipos a veces con ese tono de voz sacado de una película pornográfica) chicas cómo están” los compañeros de habitaciones, nos dieron la bienvenida.

A partir de ese momento desquiciamos. No amerita un detalle mucho más profundo, que haría que esto se vuelva horrorosamente aburrido, pero vamos con un racconto superficial:

  • 3.789.321 pelos en cada almohada
  • Sustancias desconocidas adheridas firmemente a las sábanas, con olor raro y con consistencia grasosa pegajosa. Sábanas que además, mostraban esas pelotitas clásicas en algunas zonas circulares, que, como bien sostuvo la camarada Insolada, eran “claros signos de que alguien o alguienes se estuvo/ieron frotando acá”
  • Un agujero en la única puerta que nos separaba del mundo hostil exterior. Si, un agujero con forma de hachazo del lado interior de la placa de madera.
  • Un caballero que, habiendo abierto la puerta de su habitación, se echó hacia atrás, volvió a cerrarla y se quedó paradito de brazos cruzados, delante nuestro, mirando cuántas mujeres éramos y a qué habitación entrábamos. Para luego, a modo de seducción, poner lo más fuerte que podía una radio en la que sintonizaba música romántica. Todo un seductor
  • Dos vellos negros entrepiérnicos [6], sustanciosos y no volátiles, de las partes íntimas de otra persona, pegados en el baño, al lado de la perilla de la luz, que obligaban a tener una precisión horrorosa a la hora de encender la teclita y hacer pis
  • Unas frazadas con olor a entretiempo de partido de fútbol rural, amontonadas impunemente adentro de un ropero de madera, que sostenía enclenque una tv que no tenía control remoto y que nos daba miedo tocar la botonera
  • Un desayuno (pagado a parte del precio de la habitación) conformado por café con leche —hecho con leche en polvo vencida (en el mejor de los casos)— cuajado y rancio, servido en tazas sucias con cucharitas dispares y poco higienizadas; acompañado por dos medialunas que tenían sabor a algo que después de una noche de buscar similitudes y paralelos asquerosos, ya no queríamos averiguar
  • Un saldo, al día siguiente de grandes manchones picosos en la piel, rastro indudable de la existencia de chinches de colchón e innumerables picaduras de pulgas a lo largo y a lo ancho de la única parte de nuestros cuerpos que rozó ese colchón inmundo (todas dormimos vestidas, y en mi caso, con una campera de esas gordotas puesta, porque me negué rotundamente a usar la frazada descripta ut supra).

Para cualquier persona que haya sido profundamente seducida desde pequeña por las artes del cine de terror, es fácil descubrir los escenarios que podrían servir, tranquila y ventajosamente, de lugar de rodaje de este género de películas. El hotel Luxor, que tuvo el “casi placer” de alojarnos en Resistencia, Chaco, es pues, sin duda alguna, un excelente set de filmación para una película de la zaga “Hostel” o una remake de “La maldición”.
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[1] Primera nota mental: prestar atención, alerta de peligro, cuando quien debe venderte un producto insiste en que antes lo chequees, hay un problema grave.
[2] Segunda nota mental: (surgida de viajes anteriores) un dispenser siempre garpa.
[3] Tercera nota mental: observar el salón desayunador antes de decidir alojarse en el hotel.
[4] Cuarta nota mental: no se dice más Capital, se dice Ciudad Autónoma de Bs As.
[5] Quinta nota mental: tres mujeres menores de 35 no pasan desapercibidas en un hotel aguantadero, poblado por masculinos solteros en edad (y con deseos) de merecer.
[6] Sexta nota mental: cuando escribas el post de esta hazaña, no pongas la expresión “pendejos” que queda fea, usa mejor vellos o pelillos íntimos.