28 sept. 2009

El Jean y Magui: una relación contradictoria (o: se llevan para el orto)

Tres cosas que deben saber respecto a mi relación con los jeans:

1| jamás me compro el jean que me queda mejor, el que más me calza o el que más me gusta, me compro indefectiblemente sólo el que “más me entra”.

2| envidio profundamente a la gente tiene un jean que le queda mal, puesto que ello implica que tiene otros que le quedan bien. Obviamente, ese no es mi caso: todos, absolutamente todos y cuanto jean me compre, logra que mi cuerpo se parezca a una maceta de las de balcón porteño de 2 cuerpos y varios plantines adentro

3| detesto con fuerza iracunda cuando mis amigas me dicen “ponete un jean y listo”… sabemos que el “ponete un jean” implica (a) 16 minutos de estar tirado sobre la cama, haciendo movimientos serpentarios para lograr que prenda el primer ganchito (b) 12 minutos haciendo saltos estratégicos al lado de la cama, para lograr que termine de subir por la pierna la angosta abertura de las patas del jean (c) 32 minutos de yoga y zen, para evitar ahogarse por lo ajustado de la prenda de vestir (d) 8 minutos de prácticas fonoaudiológicas para poder hablar a pesar de tener la respiración entrecortara y (e) 123 minutos de buscar una remera que tape los efectos adversos del “jean tiro bajo” (invento torturador, ridículo e incómodo… y por qué no machista… si los hay)

No me importan los alegatos a su favor… DIGALE NO AL JEAN! DIGALE SI AL JOGGING!